Montañero y divulgador
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Nos acercamos ahora a la comarca zaragozana del Campo de Borja, para visitar la Peña de las Armas, en Tabuenca, y lo hacemos siguiendo el PR-Z 164 en una circular que la circunvala y que pasa por un collado al culminar el barranco del Infierno, muy próximo ya a la cumbre, para descender y volver al pueblo por la ermita de San Miguel de Todos los Santos, donde el cuarto domingo de Cuaresma se reúnen las gentes del pueblo en torno a unos preparados gastronómicos típicos.
Salimos siguiendo siempre las marcas amarillas y blancas del sendero, que discurre primero por una pista agrícola que deja al descubierto el carácter rojizo de esta tierra y que va recorriendo campos a izquierda y derecha. Pronto se nos abre a nuestra izquierda visual ese cabezo calizo con sus dos morrones.
A la derecha dejamos un gran depósito para auxilio forestal, de reciente creación. No llevamos ni una hora andando cuando vemos a lo lejos una gran explanada donde podemos encontrar la fuente del Cerezo.
Seguimos, y al poco tenemos que abandonar la pista para tomar un sendero que nos saca de nuevo a la pista, y que nos lleva a un campo. Tras recorrer su canto casi hasta el final, nos encontramos un cartel en el que indica ‘La Cueva’, y efectivamente, nos lleva a ella, otro punto de interés en la ruta.
Se trata de una gran oquedad en la roca caliza, aprovechada para refugio de ganado. A mano derecha, unas gradas hemos de superar para continuar el sendero, que sigue por el barranco del Infierno, siguiendo siempre las señales amarillas y blancas.
Un empinado tramo de piedra nos sube ya hasta el collado, desde donde vemos la sierra de Nava Alta a nuestra derecha. A nuestra izquierda, la trasera de la Peña de las Armas, a algo más de cincuenta metros por encima y que salvamos por senda en unos diez minutos.
La cumbre de este cabezo, a 1155 metros, es una amplia plataforma que alberga un vértice geodésico, y cuya proa oriental apenas nos deja ver Tabuenca, por lo que nos tenemos que aproximar a ella para disfrutar de la panorámica.
De vuelta al vértice, vemos y disfrutamos también de las vistas hacia el gigante del lugar, hacia ese macizo con el alma partida entre Aragón y Castilla, y cuya cumbre es la más alta de la provincia de Zaragoza y del Sistema Ibérico, el Moncayo. Volvemos al collado, y en veinte minutos nos presentamos en la ermita de San Miguel de Todos los Santos, y al poco de pasar por el peirón de San Miguel entramos ya en el pueblo, dando así por concluida una poco frecuentada ruta por el Aragón profundo.
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